Calendario
septiembre 2010
L M X J V S D
« jul    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
Bitacoras.com
Sigueme en Twitter

Posts Tagged ‘Senderos de Luz’

¿Quién es el ciego?

Lunes, mayo 24th, 2010

Aquel año el invierno neoyorquino se extendió lánguidamente hasta fines de abril. Como vivía sola y era ciega, tendía a permanecer en casa gran parte del tiempo.

Por fin, un día el frío desapareció y entró la primavera, llenando el aire con una fragancia penetrante y alborozadora . Por la ventana de atrás, un alegre pajarito gorjeaba con persistencia, invitándome a salir.

Consciente de lo caprichoso que es abril, me aferré a mi abrigo de invierno pero, como una concesión al cambio de temperatura, dejé mi bufanda de lana, mi sombrero y mis guantes. Tomando mi bastón de tres picos salí alegremente al pórtico que lleva directamente a la calle. Levanté la cara hacia el sol, dándole una sonrisa de bienvenida en reconocimiento por su calidez y su promesa.

Mientras caminaba por la calle cerrada donde vivo , mi vecino me saludó con un “hola” musical y preguntó si deseaba que me condujera a alguna parte. “No, gracias” respondí. ” Mis piernas han estado descansando todo el invierno y mis articulaciones necesitan desesperadamente de ejercicio, así que iré caminando”.

Al llegar a la esquina aguardé, como era mi costumbre, a que alguna persona me permitiera atravesar con ella la calle cuando el semáforo estuviera en verde.

El sonido del tráfico me pareció un poco más largo que de costumbre, y sin embargo, nadie se ofreció a ayudarme.

Permanecí allí pacientemente y comencé a canturrear una melodía que recordaba. Era una canción de bienvenida a la primavera que había aprendido de niña en la escuela.

De repente, una voz masculina, fuerte y bien modulada, me habló :

“Parece un ser humano muy alegre”, dijo. “¿Me daría el placer de acompañarla al otro lado de la calle?”.

Adulada por tanta caballerosidad, asentí sonriendo, musitando un “sí” apenas inteligible.

Con amabilidad me rodeó el brazo con su mano y bajamos de la acera. Mientras avanzábamos lentamente, habló del tema más obvio -el clima- y qué bueno era estar vivo en un día como aquel.

Caminábamos al mismo paso y era difícil saber quién conducía a quién.

Apenas habíamos llegado al otro lado cuando una y otra vez comenzaron a escucharse las impacientes bocinas; seguramente había cambiado el semáforo.

Dimos algunos pasos más para alejarnos de la esquina.

Me volví hacia él para agradecer su ayuda y su compañía. Antes de que hubiera pronunciado una palabra, me habló:

“No sé si sabe”, dijo, “qué grato es encontrar a alguien tan alegre como usted que acompañe a un ciego como yo a atravesar la calle”.

Aquel día de primavera ha permanecido en mi memoria por siempre.

Charlotte Wechsler

La concentración y la piedad

Miércoles, abril 14th, 2010

Un joven, preso de la amargura acudió a un monasterio en Japón y le expuso a un anciano maestro:

- Querría alcanzar la iluminación, pero soy incapaz de soportar los años de retiro y meditación. ¿Existe un camino rápido para alguien como yo?

-Te has concentrado a fondo en algo durante tu vida? preguntó el maestro.

- Solo en el ajedrez, pues mi familia es rica y nunca trabajé de verdad.

El maestro llamó a un monje. Trajeron un tablero de ajedrez y una espada afilada.

- Ahora vas a jugar una partida muy especial de ajedrez. Si pierdes te cortaré la cabeza con esta espada; y si por el contrario ganas, se la cortaré a tu adversario.

Empezó la partida. El joven sentía las gotas de sudor recorrer su espalda, pues estaba jugando la partida de su vida. El tablero se convirtió en el mundo entero. Se identificó con él y formó parte de él. Empezó perdiendo, pero su adversario cometió un desliz. Aprovechó la ocasión para lanzar un fuerte ataque, que cambió su suerte. Entonces miró de reojo al monje.

Vió su rostro inteligente y sincero, marcado por años de esfuerzo. Evocó su propia vida, ociosa y banal… y de repente se sintió tocado por la piedad. Así que cometió un error voluntario y luego otro… Iba a perder.

Viéndolo, el maestro arrojó el tablero al suelo y las piezas se mezclaron.

-No hay vencedor ni vencido -dijo-. No caerá ninguna cabeza.

Se volvió hacia el joven y añadió:
-Dos cosas son necesarias:la concentración y la Piedad. Hoy has aprendido las dos.

d.a

Domingo de ramos

Martes, marzo 30th, 2010

Con la celebración del Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa. El centro de esta semana es la persona y la misión de Jesucristo. Para él es su “hora”, para esto he venido, nos dirá. Qué significa esto para nosotros? Es sólo el recuerdo de un hecho del pasado, o es también presente y camino hacia el futuro? Al querer responder a estas preguntas nos introducimos en lo decisivo de nuestra fe, que es la presencia actual de Jesucristo. Es decir, celebramos un acontecimiento histórico pero que permanece en el tiempo como presencia y es, al miso tiempo, anticipo y certeza de ese futuro al que estamos en camino. En este sentido decimos que Jesucristo es el centro de la historia y la respuesta definitiva al hombre.

La fe no tiene su riqueza sólo en un hecho del pasado que recordamos, sino en la presencia de ese mismo hecho al que celebramos como realidad actual. Esto significa que la fe nos hace partícipes de la vida de Jesucristo, que hoy nos acompaña como: “camino, verdad y vida”. La liturgia, con su sentido docente y celebrativo, dedica un tiempo propio cada año para recordar ese momento único en el que se cumplió la “hora” de Jesús, centro de la historia y de la fe. Para la celebración de esta Semana Mayor, la Iglesia nos ha preparado durante el tiempo de Cuaresma.

En el Domingo de Ramos asistimos a la alegría de un pueblo que recibe la entrada de Jesús en Jerusalén, pero, al mismo tiempo, aparecen las sombras del camino de la Cruz. La celebración de Ramos tiene mucho de humano, parecería que conviven el entusiasmo por su llegada: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”, con el dolor de la traición y la cercanía de la muerte. No son dos caminos paralelos que dejarían al hombre en la incertidumbre, sino que será Jesucristo, con su muerte y resurrección, quién nos dará la respuesta definitiva. “La muerte ha sido vencida”, es la expresión gozosa del triunfo de la Pascua, que se convierte en certeza y esperanza para el cristiano. No caminamos a tientas, sino bajo la luz y la fuerza de Jesucristo.

Para qué o para quién ha venido Jesucristo? Pienso que cuando nos descubrimos como destinatarios personales de su mensaje, dejamos de ser espectadores de su venida para convertirnos en partícipes de su vida y miembros de su proyecto. En ese momento algo en nosotros comienza a cambiar, la vida cobra sentido; no nos sentimos solos, nos descubrimos en un camino que nos hace hermanos. La vida, en el decir del Santo Padre, deja ese gris de la monotonía y la rutina para convocarnos a un proyecto nuevo y creativo. Los signos en los que se expresa esta Vida nueva, fruto del encuentro con Jesucristo, van a ser la alegría y la paz, el amor y la comunión.

Aprovechemos este tiempo que se inicia el Domingo de Ramos, para acercarnos a nuestra Parroquia y renovar el camino de este encuentro con Jesucristo. Reciban de su Obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

A.C.

El convicto liberado

Martes, marzo 16th, 2010

Cada año, con motivo del aniversario de su coronación, el rey de un pequeño condado liberaba a un prisionero. Cuando cumplió 25 años como monarca, él mismo quiso ir a la prisión acompañado de su Primer Ministro y toda la corte para decidir cuál prisionero iba a liberar.

-”Majestad”, dijo el primero, “yo soy inocente pues un enemigo me acusó falsamente y por eso estoy en la cárcel”.

-”A mí”, añadió otro, “me confundieron con un asesino pero yo jamás he matado a nadie”.

-”El juez me condenó injustamente”, dijo un tercero.

Y así, todos y cada uno manifestaba al rey porque razones merecían precisamente la gracia de ser liberados.
Había un hombre en un rincón que no se acercaba y que permanecía callado y algo distraído. Entonces, el rey le preguntó:

- “Tu, ¿Por qué estás aquí?

-El hombre contestó: “Porque maté a un hombre majestad, yo soy un asesino”.

-”¿Y por qué lo mataste?”, inquirió el monarca.

-”Porque estaba muy violento en esos momentos”, contestó el recluso.

-”¿Y por qué te violentaste?”, continuó el rey.

-”Porque no tengo dominio sobre mi enojo”.

Pasó un momento de silencio mientras el rey decidía a quien liberaría. Entonces tomó el cetro y dijo al asesino que acaba de interrogar:

-”Tú sales de la cárcel”.

-”Pero majestad”, replicó el Primer Ministro, “¿Acaso no parecen más justos cualquiera de los otros?”

-”Precisamente por eso”, respondió el rey, “saco a este malvado de la cárcel para que no eche a perder a todos los demás que parecen tan buenos”.

estrellablanca.gif picture by yopi_2008estrellablanca.gif picture by yopi_2008estrellablanca.gif picture by yopi_2008estrellablanca.gif picture by yopi_2008estrellablanca.gif picture by yopi_2008

El único pecado que no puede ser perdonado es el que no reconocemos. Es necesario confesar que somos pecadores y no tan buenos como muchas veces creemos ser o tratamos de aparentar.

El amigo del hijo

Lunes, marzo 15th, 2010

Era la reunión del domingo por la noche de un grupo apostólico en una parroquia.   Después que entonaron unas canciones, el sacerdote de la iglesia se dirigió al grupo y presentó a un orador invitado; se trataba de uno de sus amigos de la infancia, ya entrado en años.

Mientras todos lo seguían con la mirada, el anciano ocupó el púlpito y comenzó a contar esta historia:

-Un hombre junto con su hijo y un amigo de su hijo estaban navegando en un velero a lo largo de la costa del Pacífico, cuando una tormenta les impidió volver a tierra firme.  Las olas se encresparon a tal grado que el padre, a pesar de ser un marinero de experiencia, no pudo mantener a flote la embarcación, y las aguas del océano arrastraron a los tres.

Al decir esto, el anciano se detuvo un momento y miró a dos adolescentes que por primera vez desde que comenzó la plática estaban mostrando interés; y siguió narrando:

-El padre logró agarrar una soga, pero luego tuvo que tomar la decisión más terrible de su vida:  Escoger a cuál de los dos muchachos tirarle el otro extremo de la soga. Tuvo sólo escasos segundos para decidirse.  El padre sabía que su hijo era un buen cristiano, y  también sabía que el amigo de su hijo no lo era. La agonía de la decisión era mucho mayor que los embates de las olas.

Miró en dirección a su hijo y le gritó:

-¡TE QUIERO, HIJO MIO!….. y le tiró la soga al amigo de su hijo.

En el tiempo que le tomó al muchacho llegar hasta el velero volcado en campana, su hijo desapareció bajo los fuertes oleajes en la oscuridad de la noche. Jamás lograron encontrar su cuerpo.

Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atención, atentos a las próximas palabras que pronunciara el orador invitado.

El padre; -continuó el anciano- ;sabía que su hijo pasaría la eternidad con Cristo, y no podía soportar el hecho de que el amigo de su hijo no estuviera preparado para encontrarse con Dios. Por eso sacrificó a su hijo. ¡Cuán grande es el amor de Dios que lo impulsó a hacer lo mismo por nosotros!  Dicho esto, el anciano volvió a sentarse, y hubo un tenso silencio.

Pocos minutos después de concluida la reunión, los dos adolescentes se encontraron con el anciano. Uno de ellos le dijo cortésmente:

-Esa fue una historia muy bonita, pero a mí me cuesta trabajo creer que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo con la ilusión de que el otro muchacho algún día decidiera seguir a Cristo.

-”Tienes toda la razón”, le contestó el anciano mientras miraba su Biblia gastada por el uso. Y mientras sonreía, miró fijamente a los dos jóvenes y les dijo:

-Pero esa historia me ayuda a comprender lo difícil que debió haber sido para Dios entregar a su Hijo por mí.

-A mí también me costaría trabajo creerlo si no fuera porque el amigo de ese muchacho que fue devorado por las aguas era yo!.

Las pescadoras

Martes, enero 12th, 2010

Se trataba de un grupo de pescadoras. Después de concluida la faena, se pusieron en marcha hacia sus respectivas casas. El trayecto era largo y, cuando la noche comenzaba a caer, se desencadenó una violenta tormenta.

Llovía tan torrencialmente que era necesario guarecerse. Divisaron a lo lejos una casa y comenzaron a correr hacia ella. Llamaron a la puerta y les abrió una hospitalaria mujer que era la dueña de la casa y se dedicaba al cultivo y venta de flores.  Al ver totalmente empapadas a las pescadoras, les ofreció una habitación para que tranquilamente pasaran allí la noche.

Era una amplia estancia donde había una gran cantidad de cestas con hermosas y muy variadas flores, dispuestas para ser vendidas al siguiente día.

Las pescadoras estaban agotadas y se pusieron a dormir. Sin embargo, no lograban conciliar el sueño y empezaron a quejarse del aroma de las flores:

“!Qué peste! No hay quien soporte este olor. Así no hay quien pueda dormir”.

Entonces una de ellas tuvo una idea y se la sugirió a sus compañeras:

–No hay quien aguante esta peste, amigas, y, si no ponemos remedio, no vamos a poder pegar un ojo. Coged las canastas de pescado y utilizadlas como almohada y así conseguiremos evitar este desagradable olor.

Las mujeres siguieron la sugerencia de su compañera. Cogieron las cestas malolientes de pescado y apoyaron las cabezas sobre ellas.  Apenas había pasado un minuto y ya todas ellas dormían profundamente.

*El Maestro dice:

“Por ignorancia y ausencia de entendimiento correcto, el ser humano se pierde en las apariencias y no percibe lo Real”

Tomado de "Cuentos clásicos de la India"

Oración de despedida y agradecimiento

Miércoles, diciembre 30th, 2009

Gracias Señor…
Por todo cuanto me diste en el año que termina…

Gracias por los días de sol y los nublados tristes, por las tardes tranquilas y las noches oscuras…

Gracias por la salud y por la enfermedad, por las penas y las alegrías…

Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste…

Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas…

Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes, por las dificultades y las lágrimas…Por todo lo que me acercó a Ti…

Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme dado techo, abrigo y sustento…

Gracias Señor.  Gracias Señor.  Señor… ¿Qué me traerá el año que empieza?

Lo que Tu quieras Señor, pero te pido aumentes mi fe para mirarte en todo, esperanza para no desfallecer, y caridad para amarte cada día más, y para hacerte amar entre los que me rodean.

Dame paciencia y humildad,  desprendimiento y generosidad, dame Señor, lo que tu sabes que me conviene y yo no sé pedir.

Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, y que me halle siempre dispuesta a hacer tu Santa Voluntad.

Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede tu paz al mundo entero.  Así sea.

Gracias Señor,
Amén.

¡¡FELIZ AÑO 2010!!

Después de todo es Navidad (2)

Jueves, diciembre 24th, 2009

/… es la noche más ocupada de todas para mí? Hoy no hay tiempo para atender visitantes.

- ¿Acaso tú me entiendes?

- ¡Jo jo jo pero claro que te entiendo! ¡yo soy papá Noel y entiendo el lenguaje de los animalitos, los insectos, los humanos y hasta las plantas! ¡jo jo jo! Pero ahora debes regresar a casa cachorro.

Entonces papá Noel sacó una campanita dorada de su bolsillo y la hizo repicar tres veces, y como acto de magia apareció Bombón, uno de sus duendecillos ayudantes.

- Bombón hazme el favor de llevar a este perrito de regreso a su casa.

- ¡En el acto!

- ¡No! –ladraba con toda su fuerza Baguette– mientras corría como loco de arriba a abajo, de izquierda a derecha y en círculos hasta que se mareó y chocó contra el inmenso pino que adornaba el pueblecito de papá Noel haciendo que con el golpe se cayera la brillante estrella que alumbraba la punta y quebrándose en mil pedacitos

-¡Cosa más rara! –decía Bombón– ¡jamás en mi vida había visto un cachorro tan travieso!

- ¡Jo jo jo! ¡ahora recuerdo! Tú eres el cachorrito que recogió Beca y si la memoria no me falla te comiste sus libros del colegio, dejaste sin calcetines a toda la familia, mordisqueaste el bastón de la abuela, no te dejas bañar, le ladras hasta a las hormigas, te robaste una galleta de la mesa cuando nadie te veía y … ¡haces muy feliz a toda tu familia! ¡jo jo jo!

Lo siento –decía el perrito– no es mi intención ser así … Beca dice que no soy travieso, que sólo soy demasiado entusiasta … simplemente no lo puedo evitar, lamento haber roto tu estrella, pero si me acompañas a mi casa quizá la abuela tenga otra para ti en su baúl.

- ¡Jo jo jo! La estrella no me preocupa pequeño, Bombón lo arreglará en un santiamén … pero ¿porqué no quieres ir a casa?

- Bueno … ya que estoy aquí quisiera que me respondieras algo muy importante primero.

- ¡No, no, no! –refunfuñó Bombón mientras subía una larga escalera con otra estrella en las manitas– ¡papá Noel no puede responder preguntas hoy! ¿qué no sabes que mañana es Navidad?

- ¡Eso! Yo no sé qué es Navidad.

- ¡Jo jo jo! No seas gruñón Bombón, siempre hay tiempo para responder ésa pregunta, después de todo ¡es Navidad jo jo jo! Verás pequeño –comenzó papá Noel mientras decenas de duendecitos acomodaban inmensas cantidades de regalos en su trineo y otros tantos alistaban a los enormes renos– hace muchos, muchos, muchos años, en una fría noche invernal una mujer dio a luz a un hermoso bebé en un humilde pesebre; aquel bebé era sumamente especial, era el niño Dios, aquel que vino a alumbrarnos con su amor y a darnos a todos y cada uno de nosotros una nueva oportunidad de vivir en paz y armonía, y cada año desde entonces lo recordamos en esta fecha, Navidad, que quiere decir nacimiento, y así celebramos el nacimiento del niño Dios con suma alegría, regalos y en la compañía de nuestros seres queridos.

Después de escuchar aquella historia Baguette se puso triste, bajó sus orejitas y desenroscó su colita mientras suspiraba hondamente.

- ¿Y ahora que te pasa? –decía intrigado papá Noel–

- Es que –sollozaba Baguette–mi familia ha sido muy buena conmigo, aunque soy travieso, hasta me compraron un regalo … y yo… yo no tengo nada que darles.

- ¡Jo jo jo! Pero la Navidad no se trata de regalos y fiestas, ni canciones y dulces, además el mejor regalo que puedes darles es tu cariño, yo he visto como acompañas a la abuela cuando está enferma en cama y como te preocupas cuando ya es muy tarde y papá Varun aún no llega de trabajar y como recibes con tanta alegría a Beca y Bruno cuando llegan del colegio, y como los haces reír e incluso ayudas a mamá Brida a hacer hoyos en el jardín para que plante ésas rosas que tanto le gustan. El mejor regalo de todos Baguette, no se puede comprar, el cariño es más valioso que cualquier otra cosa, ahora sube a mi trineo para llevarte a casa, con tu familia, donde perteneces.

Y, así, papá Noel y Baguette se enfilaron hacia el cielo y cuando llegaron a su casa papá Noel dejó al cachorro y regalos para todos, incluso uno de parte de Baguette.

- ¿ Y qué regalo es ése papá Noel?

- ¡Jo jo jo! Uno muy importante perrito ¡calcetines nuevos para todos! ¡jo jo jo! Ahora regresa a tu camita.

- ¡Pero papá Noel! ¡Se te olvidan tus galletas!

- ¡Jo jo jo es cierto! –mientras papá Noel bebía la leche, Baguette miraba el plato de galletas con suma atención–

- ¿Me das una?

- ¡Jo jo jo! Porqué no, después de todo ¡es Navidad! ¡jo jo jo!

Cuando terminaron de comer, papá Noel subió a su trineo diciendo:

-”¡feliz Navidad! ¡y paz en la tierra a los hombres … y cachorros de buena voluntad! ¡jo jo jo! ¡feliz Navidad!

A la mañana siguiente, cuando la familia bajó para abrir sus regalos notaron a Baguette profundamente dormido bajo el árbol al lado de una esfera rota, trocitos de galletas y una caja llena de calcetines … ¡sin mordisquear!

- ¿Y ésos calcetines?-preguntaba papá Varun-

- ¡Seguro es el regalo de Baguette! –dijeron  todos–mientras abrazaban a su cachorro travieso y él los llenaba de húmedos y escurridizos besos.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

D/A

Después de todo es Navidad (1)

Jueves, diciembre 24th, 2009

La casa había estado vacía y silenciosa largas horas, por lo que, Baguette; el cachorrito de la familia, se encontraba profundamente dormido enroscado en su sillón favorito, a ratos roncando a ratos lanzando gruñiditos; cuando, de repente, el ruido en la cerradura lo despertó de su profundo sueño haciéndolo caer de cabeza, quedando momentáneamente aturdido.

-¡Mira qué lindo pino hemos traído Baguette! –dijo Beca, la pequeña que lo había recogido de las calles una lluviosa tarde de otoño.

El cachorrito se sacudió  y corrió a todo lo que le daban sus cuatro patitas para inspeccionar meticulosamente el inmenso árbol que la familia logró meter por la puerta con tanto esfuerzo. Las suaves y fragantes ramitas le hacían cosquillas, pero aún así el perrito trató de mordisquearlas; por lo que Beca de inmediato le reprendió diciendo:
-”¡Baguette malo! ¡el árbol de Navidad no se muerde, ni se maltrata!”

El animalito jamás había escuchado aquella palabra “Navidad” ¿qué quería decir? No lo sabía, pero sonaba linda, era una palabra dulce y tierna, una palabra que se le queda a uno en la boca como un caramelo, o como un poema … Navidad … sonaba a magia y alegría … ¿pero qué era Navidad? …

Entonces el perrito notó que toda la familia corrió escaleras arriba y claro, él, intrigado, los siguió.

La abuela Betty abrió el enorme baúl que descansaba a los pies de su cama y de ahí sacó una gran estrella de cristal cuidadosamente envuelta en un suave paño.

Bruno, el hermano mayor, sacó del ático varias cajitas que contenían coloridas esferas, algunas rociadas con brillante escarcha, otras decoradas con flores de nochebuena y algunas otras con un pequeño listón que completaba su belleza.

Beca y Varun, su padre, traían en brazos cientos de coloridos foquitos que comenzaron a enredar alrededor del árbol al tiempo que Brida, la mamá. horneaba decenas de galletitas con forma de muñecos de nieve, pinos, estrellas y hombrecitos de jengibre.

La casa entera que momentos atrás estaba tan callada, ahora resonaba con risas y bromas mientras la fragancia del pino se mezclaba con la de la vainilla y azúcar que salía del horno, y el viento invernal golpeaba rítmicamente las ventanas como queriendo entrar y avivar el calor de la chimenea.

En un par de horas el árbol había quedado hermosamente vestido, y, coronando su belleza se encontraba la estrella de la abuelita que Beca había colocado cariñosamente mientras su padre la alzaba en hombros, acto seguido, cada miembro de la familia puso bajo las ramas los regalos que habían comprado, incluso había una cajita que decía: “para nuestro Baguette con mucho cariño”.

Al ver eso, el cachorro quiso abrir la cajita, pero Beca lo tomó en sus brazos y haciéndole cosquillas en la barriga dijo: “no cachorrito, los regalos se abren hasta mañana, cuando sea Navidad”.

Otra vez aquella palabra! ¿por qué era especial? ¿qué quería decir? ¿Acaso significaba regalos, galletas y fragancias dulces? ¿significaba adornos coloridos y platillos especiales en la mesa? ¿Navidad era foquitos brillantes por doquier y canciones alegres? … Baguette no lo comprendía, y hubiera dado cualquier cosa porque la niña pudiera entender sus ladriditos y gruñidos que no eran otra cosa que sus ansiosas preguntas.

Aquella noche la familia se reunió en torno de la mesa que había sido vestida elegantemente con un largo mantel tan rojo como las cerezas que adornaban los fragantes postres, y velas altas y largas alumbraban cálidamente las copas en las cuales descansaba la burbujeante sidra.

- Gracias –decía papá Varun– por esta hermosa velada, por mi adorable esposa y mis hijos y por la abuelita.

- Gracias –dijo mamá Brida– por otro año juntos, por el amor de mi familia … y … gracias porque esta vez no se me quemó el pavo.

- Gracias –comenzó Bruno, el hermano– por  mi hermanita que siempre me hace reír, por mi familia y por nuestros sueños.

Gracias –dijo conmovida la abuela Betty– por ser tan afortunada en compartir otra Navidad con mis seres queridos.

- Gracias –decía emocionada la pequeña Beca– por  todo eso, por mi hermoso árbol, por las galletas de mamá, gracias por la Navidad ¡y gracias por Baguette! ¿Y tú Baguette? –interrogó la niña mirando al perrito– ¿por qué vas a dar gracias?

Pero el cachorro no podía poner atención a ninguna otra cosa que no fuera el enorme pavo que descansaba en el centro de la mesa y que provocaba que se le hiciera agua la boca.

- ¿Papá? –decía la niña- ¿podemos …?

- ¿darle un trozo de pavo al cachorro? … pero … ¡claro, después de todo es Navidad!

Así que la pequeña le sirvió a Baguette un gran trozo de pavo en su platito y todos cenaron y platicaron muy contentos hasta el filo de la medianoche cuando se retiraron a dormir, no sin que antes Beca dejara en una charola un montoncito de galletas y un vaso con leche cerca del árbol; por lo que el perrito de inmediato corrió hacia ellas siendo detenido en el acto por Bruno, que le dijo:

-“no Baguette, estas galletas no son para ti, son para papá Noel, para que coma algo cuando venga a visitarnos” y se llevó al cachorrito escaleras arriba depositándolo suavemente en su cama.

Luego de intentar por largo rato conciliar el sueño; Baguette decidió salir de la cama y dando sigilosos saltitos bajó las escaleras; toda la habitación se veía suavemente iluminada por las hipnotizantes luces del árbol … ¡qué alto y que grande era! ¿y qué lindo se veía! Baguette se quedó mirando extasiado el pino y por fín se acercó y notó su reflejo en una de las esferas, se veía gracioso, y quiso morderla igual que mordía su pelota, pero entonces algo inesperado ocurrió ¡Baguette se hizo pequeñito! ¡más pequeño que la esfera! ¡y al tocarla con su húmeda nariz se metió dentro de ella! el cachorrito sintió que caía y caía pero al cabo de unos segundos aterrizó en algo enorme y muy suave … y rojo.

Jo jo jo –se escuchaba– ¡por mis rizadas barbas! ¿quién eres tú amiguito? ¿y por qué has caído sobre mi barriga? –aquel  personaje de blancas barbas y traje rojo no era otro que el mismísimo papá Noel–

- Me llamo Baguette –ladró el perrito–

- ¿Baguette? –dijo intrigado papá Noel– ¿y qué haces aquí hoy? ¿no sabes que es Navidad y …/

Continuará

El Nacimiento de Cristo es mi Nacimiento

Sábado, diciembre 19th, 2009

El nacimiento de Jesucristo en Belén, es nuestro propio nacimiento a la vida celestial.

El chiquitín ha venido en medio de la noche callada. En un silencio total. En una soledad absoluta. Sólo su joven Madre y el bueno de José, a la luz de una lámpara de aceite, contemplan la carita celestial del recién nacido. En medio de tanta pobreza y humildad, están gozando como no ha disfrutado hasta ahora nadie en el mundo. -

¡Mi niño!, grita María mientras le estampa enajenada su primer beso… -¡Qué lindo, qué bello!, exclama extasiado José. Entre tanto –vamos a hablar así–, Dios no se aguanta más. Tiene prisa por anunciar a todos el nacimiento de su Hijo hecho hombre, y manda a sus ángeles que lo pregonen bien. Se avanza un ángel y desvela a los pastores, mientras les grita con alborozo:
- ¡Os anuncio una gran alegría! ¡Os ha nacido en Belén un salvador!
Se rasgan entonces los cielos, aparece todo un ejército de la milicia celestial, que van cantando por el firmamento estrellado:
- ¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres amados de Dios!…

A este Jesús, le felicitamos de corazón: -¡Cumpleaños feliz! ¡Por muchos años! ¡Por años y por siglos eternos!…

Hasta aquí, todos de acuerdo, ¿no es así?
Pero, ¿es verdad que nos podemos felicitar también nosotros, y que nos felicitamos de hecho nuestro propio cumpleaños?… Dos antiguos Doctores de la Iglesia, y de los más grandes, como son Ambrosio y León Magno, lo expresaron de la manera más elocuente y precisa.

San Ambrosio exclama en su Liturgia de Navidad:
-¡Hoy celebramos el nacimiento de nuestra salvación! ¡Hoy hemos nacido todos los salvados!… Tiende su mirada más allá de la Iglesia, y felicita al mundo entero: -Hoy en Cristo, oh Dios, haces renacer a todo el mundo.

Y el Papa San León Magno, con su elegancia de siempre, dice también:
- ¿Sólo el nacimiento del Redentor? ¡También nuestro propio nacimiento! El nacimiento de Cristo es el nacimiento de todo el pueblo cristiano. Cada uno de los cristianos nace en este nacimiento de hoy.

Tiene razón la Iglesia al cantar en uno de los prefacios de Navidad: -De una humanidad vieja nace un pueblo nuevo y joven…
Porque el Hijo de Dios, al hacerse hombre, nos hace a todos los hombres hijos de Dios. El nacimiento de Jesucristo en Belén, es nuestro propio nacimiento a la vida celestial. Es nuestro cumpleaños también. ¡La enhorabuena a todos!…

Una felicitación de la que no es excluido nadie, desde el momento que todos somos llamados a la salvación. Ese mismo Papa de la antigüedad y Doctor de la Iglesia, San León Magno, felicita a todos con un párrafo que es célebre:
- ¡Felicitaciones, carísimos, porque ha nacido el Salvador! No cabe la tristeza cuando nace la vida. Si eres santo, ¡alégrate!, porque tienes encima tu premio. Si eres pecador, ¡alégrate!, porque se te ofrece el perdón. Si eres un pagano todavía, ¡alégrate!, porque eres llamado a la vida de Dios.

Una familia cristiana de Viena, a mitades del siglo dieciocho, celebró la Navidad de una manera singular. Aquel matrimonio tan bello recibía cada hijo como el mayor regalo de Dios. Apenas la esposa sentía los primeros síntomas, el esposo sacaba del armario los cirios de los niños anteriores y quedaban prendidos durante todo el rato que se prolongaba la función augusta del alumbramiento. Los cirios correspondían a los ángeles custodios de los hijos, que velaban este momento solemne. Cuando había llegado el bebé, se apagaban los cirios y se guardaban hasta que viniese otro vástago al hogar. En esta Navidad se prendieron nueve cirios. El primero se había hecho bastante corto, pues había alumbrado la estancia muchas veces anteriormente. El más alto, el prendido ahora por primera vez, correspondía a Clemente, el niño que venía entre las alegrías navideñas, bautizado a las pocas horas, y conocido hoy en la Iglesia como San Clemente María Hofbauer…

Este niño, que iba a ser un gran santo, es el símbolo de una realidad que se repite tantas veces en las familias cristianas. Con nuestra venida al mundo en el seno de la Iglesia, al recibir el Bautismo, repetimos todos el hecho de Belén. Cristo nace en un nuevo cristiano. Jesús y nosotros celebramos nuestro cumpleaños en el mismo día…

¡Felicidades a todos! ¡Felicidades!
Y que repitamos este cumpleaños, el de Jesús y nuestro, por muchas Navidades más….

P.García-Misionero Claretiano
Enlázame

Anónimos con el Autismo

Clikea el gráfico

Obsequio de Maite

Anominos con el autismo

******

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin