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Posts Tagged ‘Esperanza’

Ganar batallas

Viernes, abril 9th, 2010

Contra las adversidades me encontré
 y contra ellas batallé.
 A veces con ira,
 otras veces con temor.
 Intenté estando sola,
 pero no encontré más que dolor.
 
 Batallé con otros al lado,
 gritando y con valentía,
 más sin embargo luego de la derrota
 solo quedaba la apatía.
 
 Cansada y abatida por tantas penas,
 no sentí más deseo
 de enfrentar aquello que
 con lo que tanto había luchado.
 
 Más un buen día vencí,
 no con violencia, ni con armas.
 Odio o agresividad,
 sino dándome cuenta,
 de que la mejor forma
 de ganar una batalla,
 es de rodillas, en oración…
 pidiendo a quien por
 excelencia es Vencedor!

D/A

Quiero

Martes, marzo 30th, 2010

Quiero ser tu fortaleza
En tu debilidad quiero ser
Tu apoyo y contigo poder contar.

Quiero que nunca me olvides
Porque yo nunca te voy a olvidar
Quiero estar siempre contigo
Aunque cerca de ti no pueda estar.

Quiero pensar que ya nada
Podrá romper este lazo
Que a nuestras almas une
Mas allá de la hermandad.

Quiero agradecerle a DIOS
Que me dio tu Amistad
Y pensar que merezco conservarla
No pido nada más….

MB

Una navidad diferente

Viernes, diciembre 18th, 2009

Como ha pasado el tiempo, recuerdo cuando era niña, mi madre me inculcó la costumbre de que cada año le escribiera una carta a Papá Noel para pedirle las cosas que quería me trajera en este tan esperado día.

Desde luego, todo estaba condicionado a la conducta que yo observara durante el año, y mi madre, siempre pendiente de todo, me “leía la cartilla” recordándome las travesuras cometidas durante 365 días. Por lo tanto, los regalos pedidos, ya no serían los mismos. Sin embargo, la esperanza no moría en mi corazón y esa tan especial carta terminaba colocándola debajo de mi arbolito, para que yo pudiera ver cómo era en realidad el esperado personaje. Nunca lo pude conocer porque, según mamá, me quedaba dormida cuando él llegaba y le daba pena despertarme.

Mi emoción por escribir era doble: una porque era la única ocasión en que escribía una carta y se la mandaba a alguien, y dos porque en ella volcaba toda mi ilusión de pedir lo que, sin saberlo, nunca llegaría a mis manos.

Al día siguiente, no podía controlar la emoción de ver si todo lo pedido había llegado. No puedo decir que me sentía desilusionada por lo que “Papá Noel” me había traído, sino que no entendía el porque, si yo pedí un “juego de té” de los grandes, había uno chiquito en su lugar.
En fin, resignada, aceptaba tan maravilloso regalo, prometiéndome a mí misma que durante todo el año venidero me portaría mejor, para que me trajera lo que pidiera y pudiera conocer al portador de dichos obsequios.

Han pasado ya muchos años de esta maravillosa etapa de mi vida, no exenta de carencias económicas y otras dificultades, pero sí llena de momentos felices; con el paso del tiempo, la realidad se empezó a hacer patente y mi personaje favorito cambió de rostro, de un hombre gordo y bonachón, a un niño recién nacido.

Hoy mi pedido de regalos ya no lo hago por medio de cartas, ni siquiera por computadora, menos por Internet, no lo necesito, pues los pedidos los hago con el corazón y llegan más rápido y seguro: mi Cristo Jesús no necesita de estas modernidades para que me escuche en el momento en que se lo pido y el mensaje, además, llega con entrega inmediata.

Todas las Navidades son especiales, pero ésta en lo personal será muy diferente pues algunos de mis amores no estarán conmigo; no voy a disfrutar ni gozar de su presencia, pero tengo impregnada su esencia y eso me reconfortará mucho más, sobre todo ahora que es la primera vez que pasaré las fiestas decembrinas sin una de mis hijas, le ha tocado alzar el vuelo e iniciar una nueva etapa en su vida y, aunque me queda muy claro que esta experiencia tenía que vivirla algún día, me duele mucho, pues todavía no me acostumbro a no tenerla conmigo. Esta y algunas otras razones me han hecho recordar cuando escribía mis cartas, pues si la emoción me embargaba en aquel entonces, ahora mucho más, cuando los sentimientos se encuentran, no hay palabras para describir lo que se siente en el corazón.

Por eso esta Navidad para mí será diferente y quiero pedirle, ya no a “Papá Noel”, sino a mi Niño Jesús lo que me gustaría para este 24 de diciembre:

*”Mi Niño Jesús, en esta Navidad quiero pedirte que me ayudes a ser cada día una mejor madre, hija, hermana, compañera, y amiga, en fin una mejor persona, para ser digna de ti, y poder proyectarlo a los seres que conviven conmigo en cualquier lugar y en cualquier circunstancia.

*Acrecienta en mí la tolerancia, la paciencia, la solidaridad, la honestidad, la sinceridad, la alegría y el entusiasmo, el amor y la ternura, para poder compartirlo con la gente que me rodea.

*Permíteme ver más allá de lo que mis ojos pueden ver, sobre todo, cuando un niño se acerca a mí y ver en él tu rostro cuando sonríe.

*Te pido también por mis hijas (sobre todo por la que en estos momentos está lejos de mí) para que las cuides, las protejas y las guíes, más aún en los momentos difíciles que la vida les tiene reservados, y acreciéntales el amor que sienten por ti, que eres la vida misma.

*Quiero pedirte por las autoridades que dirigen a mí país para que impere en ellos el compromiso de ser democráticos, justos, honestos y competentes, para que el rostro de la miseria  desaparezca, dando lugar al bienestar y al desarrollo, pues eso redundaría en beneficio para mis conciudadanos y así habría menos gente desempleada.

*Danos la esperanza, la fe y la confianza de que las cosas serán mucho mejor que antes, más aún si confían en ti.

*Que en todas las familias, no sólo de aquí, sino de todo el mundo, reine el respeto, el cariño, la confianza y el amor, para que se acaben las violencias, los llantos y las tristezas, y ser lo más parecido a esa Sagrada Familia en la cual tú te encuentras ahora, acompañado de tus Santísimos padres.

*También quiero pedirte, niñito Jesús, que estés siempre junto a los niños que al igual que tú, quieren jugar, correr, brincar, saltar, pero por cosas del destino sufren de alguna discapacidad que les impide hacerlo. Enséñales que estando contigo, no hay imposibles.

*Y para no alargar mucho esta carta, pues sé que tienes mucho que hacer, a pesar de ser tan pequeñito, quiero pedirte, mi Niño Jesús, abusando de tu bondad, que seas tú el portador de un abrazo muy fuerte a todas mis amigas que por motivos ajenos a mi voluntad no podré darles, diles que las quiero mucho y que espero que no pase mucho tiempo para dárselos personalmente, si tú así lo tienes dispuesto.

Estoy convencida de que mi manera de ser y la conducta que yo observe tiene mucho que ver para que me concedas todo lo que te pedí. Sé que debo ser una digna hija y hermana tuya, congruente entre lo que digo y hago en este largo caminar por la vida y en mi trato con las personas que me rodean, y en eso se centra mi búsqueda constante.

Sin embargo, cuando no esté siendo honesta y sincera ni conmigo ni con los demás, por favor “léeme mi cartilla”, como cuando era niña, pues mi madre todavía se encarga de hacerlo ahora que soy grande. Por todas tus bendiciones ¡Gracias!

P.D. En esta ocasión, esta carta no la voy a poner debajo de mi arbolito, sino junto a tu cunita, pero no para que no se te olvide lo que te pido, sino para que yo recuerde siempre lo mucho que me das”.

Y para todos y cada uno de los seres que amo y para los que me hacen el favor de leer esta cartuta, les deseo de todo corazón que pasen una muy pero muy…

¡Feliz Navidad!

nbas

Voy a seguir

Domingo, julio 12th, 2009

Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio.
Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.
Voy a seguir hablando de Paz, aún en medio de una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.

Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré gritando, aún cuando otros callen.
Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas.
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor.
Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristezas.

Invitaré a caminar al que decidió quedarse y levantaré los brazos, a los que se han rendido…

Porque en medio de la desolación, siempre habrá un niño que nos mirará, esperanzado, esperando algo de nosotros y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol y en medio del desierto crecerá una planta.

Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza.

Pero…si algún día ves que ya no sigo, no sonrío o callo, solo acércate  y dame un beso un abrazo o regálame una sonrisa, con eso será suficiente, seguramente me habrá pasado que la vida me abofeteó y me sorprendió por un segundo.

Solo un gesto tuyo hará que vuelva a mi camino.

Nunca lo olvides…

nbas

El rompecabezas

Miércoles, junio 3rd, 2009

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.

De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo ¡Justo lo que precisaba!. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:

-”Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie”.

Entonces calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:

-”Papá, ya hice todo, conseguí terminarlo”.

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

-Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lograste armarlo?

-Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre …

Así que dí vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.

Desconozco el autor

A dónde corres

Martes, mayo 26th, 2009

Hace poco leí una historia que me hizo pensar hacia dónde vuelvo mis ojos cuando me encuentro en problemas… La historia cuenta sobre algo que le ocurrió al padre de un amigo mientras estaba cazando venados en los bosques de Oregon…

Con el rifle acunado en el hueco de sus brazos, su padre iba por un antiguo camino de leñadores casi borrado por la exuberante espesura. Caía la tarde y estaba pensando en regresar al campamento cuando oyó un ruído en los arbustos cerca de él. Antes que tuviera oportunidad de levantar el rifle, un bultito castaño y blanco corrió hacia él a toda velocidad. Mi amigo se ríe cuando cuenta la historia.

“Todo sucedió tan rápido, que papá apenas tuvo tiempo de pensar. Miró hacia abajo y allí estaba un conejito castaño (en extremo agotado) acurrucado contra sus piernas entre sus botas. La cosita temblaba como una hoja, pero allí estaba sin moverse.

Esto era sumamente raro. Los conejos silvestres tienen miedo de la gente, y ni siquiera es fácil llega a ver alguno… mucho menos uno que venga y se siente en nuestros pies.

Mientras papá trataba de encontrarle explicación a aquello, otro actor entro en la escena: Más abajo en el camino una comadreja saltó al camino, cuando vio a mi padre (y a la que consideraba su presa, sentada a sus pies) el predador quedo congelado, el hocico jadeante, los ojos con un brillo rojo.

El conejo, exhausto por la persecución, estaba a solo minutos de la muerte. Papá era su última esperanza de refugio. Olvidando su natural recelo y
miedo, el animalito instintivamente se había pegado a el buscando protección de los afilados dientes de su implacable enemigo”.

El padre de mi amigo no lo decepcionó: alzó su rifle, apuntó y disparó al suelo justo debajo de la comadreja. El animal pareció saltar casi recto al
aire un par de pies y entró disparado hacia el bosque de nuevo, a toda velocidad que sus patas se lo permitían.

Durante un rato el conejito no se movió. Siguió echado allí, acurrucado entre los pies del hombre, en la tarde que caía poco a poco, mientras él le hablaba suavemente.

¿A dónde fue? No pienso que te molestará por un tiempo. Parece que esta noche te has librado de la trampa.

Pronto el conejito se fue saltando, alejándose de su protector para entrar en el bosque.

*******
¿A dónde corres, en momentos de necesidad?

¿A dónde corres cuando te persiguen predadores como los problemas, las preocupaciones y los temores?

¿Dónde te escondes cuando tu pasado te persigue como un lobo implacable, tratando de destruirte?

¿Dónde buscas protección cuando las comadrejas de la tentación, la corrupción y la maldad amenazan con vencerte?

¿A dónde te vuelves cuando tu energía se agota… cuando la debilidad te embarga y sientes que no puedes huir por mas tiempo?

¿Te vuelves a tu protector, Aquel que esta firme con los brazos abiertos, esperando porque vuelvas y te refugies en la seguridad de todo lo que El es?

nbas

¡¡Feliz Pascua de Resurrección!!

Viernes, abril 10th, 2009

Muchos pensamos que La Semana Santa es semana de muerte, pero debemos meditar que principalmente es también una semana de vida.
Nos habla de muerte y de sepultura, pero también nos habla de un amanecer pascual con un sepulcro vacío y un Cristo nuevo resucitado y con nosotros, mujeres y hombres nuevos resucitados con El.

Amigos, vivamos estos días con los ojos, sí, pero sobre todo con los ojos del corazón y de la fe. Sintamos los mismos sentimientos que Jesús sintió: que son los sentimientos mas bellos de perdón y de amor, de vida.

Y que todos podamos amanecer el domingo de Resurrección con un corazón nuevo, transformado por el misterio de su Muerte y Resurrección y que juntos, podamos entonar gozosos el ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA, EL SEÑOR RESUCITÓ.

¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!

La liebre y el tigre

Martes, marzo 17th, 2009

Que gran decepción tenía el joven de esta historia… Su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportaban todas las personas. Al parecer, ya a nadie le importaba nadie.

Un día, dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido, el cual no podía valerse por sí mismo. Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al siguiente día para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual.
Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre. Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.

Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo: “No todo está perdido… Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas”.

Y decidió hacer la experiencia: Se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara.

Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda. Estuvo así durante todo el otro día, mucho más decepcionado que cuando comenzamos a leer esta historia, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio, sintió dentro de sí todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo, la tristeza del abandono… Su corazón estaba devastado, ya casi no sentía deseo de levantarse, entonces allí, en ese instante, lo oyó…

¡Con qué claridad, qué hermoso!, una hermosa voz, muy dentro de él, le dijo:

“Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad, para encontrar a tus semejantes como hermanos, deja de hacer de tigre y simplemente sé la liebre”.

Siempre contigo

Lunes, febrero 2nd, 2009

Si sientes que no puedes lograr algo…
piensa en el ave que paja a paja hace su nido, en el sol que alumbra hasta llegar a su destino, en la planta que lucha por florecer a tiempo pedido, en la hormiga que carga un pedazo de trigo, en la roca que es perforada por el constante rocío, en un niño pequeño que a hablar ha aprendido, en las viejas cicatrices del alma que con el tiempo han desaparecido.

Y en Dios que en su inmenso amor, siempre estará contigo!!!!!

 

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