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Posts Tagged ‘Amistad’

Mi regalito de Año Nuevo

Miércoles, Diciembre 30th, 2009

Pensaba obsequiarles algo en agradecimiento a vuestra hermosa amistad, a todos los momentos compartidos…

Me levante temprano… fuí al banco mas cercano y….

Les Deposite En La Cuenta # 2010 del Banco de la Vida, 365 días de mucha Suerte, Salud, Amor, Paz y Felicidad; así que  Disfrútenlos!!!

Mil Felicidades de todo corazón en este nuevo año que iniciamos que lo pasen super lindo en compañía de todos tus seres queridos y que el Nuevo Año 2010 esté colmado de bendiciones y éxitos.

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

Mis deseos en esta Navidad

Jueves, Diciembre 24th, 2009

Te deseo…

Que mantengas la esperanza y la fe en un mundo de alegría, paz y amor.

Que las verdaderas amistades continúen eternas y tengan siempre un lugar especial en tu corazón.

Que las lágrimas sean pocas, y compartidas.

Que las alegrías estén siempre presentes cada día.

Que el cariño abunde en quienes te rodean.

Que las cosas como la envidia o el desamor, sean sacadas de tu vida.

Que aquel que necesite ayuda encuentre siempre en ti la reconfortante palabra amiga.

Que la verdad siempre esté por encima de todo.

Que el perdón y la comprensión, superen tus amarguras y tus desavenencias.

Que todo lo que has soñado se transforme en realidad.

Que Dios, esté siempre con su mano extendida apuntándote el camino correcto.

Que tu jornada de los próximos 365 días estén repletos de mucha felicidad.

¡¡¡Feliz Navidad!!!

“Que el Niñito Dios te bendiga hoy y siempre”

¿Por qué es tan dificil?

Sábado, Agosto 1st, 2009

Será que siempre buscamos lo que nunca hemos tenido?.
Alguna vez mi madre me dijo:

-”los amigos se cuentan con los dedos de las manos y muchas veces hasta sobran”.
De ahí que me pregunto siempre “¿quienes son mis verdaderos amigos?”

Acaso he de desconfiar de todo al que he conocido?… No sé, ¿cómo saber quienes son mis amigos?… Serán acaso aquellos que me llaman para salir conmigo, o aquellos que me despiertan cuando estoy dormida?.

Los que me apoyan cuando estoy afligida, o los que me hacen ver mis errores, aunque no sea lo que yo he querido?.

Los que me felicitan en mi cumpleaños y celebran conmigo toda la noche, o los que con una simple llamada me hacen sentir viva.
Los que están incondicionalmente ahí cuando los necesito, o los que a pesar de su ausencia
son los que más me han querido?.

Serán aquellos a los que les cuento mis amores en secreto, o con los que alardeo de conquistas sin fundamentos.
Los que me dicen que todo esta bien, o los que me dan la contra y lo malo me hacen ver.

Los que me prestan dinero cuando lo necesito, o los que me lo niegan porque saben su destino.
Los que al verme me saludan con un gran abrazo, o los que me reciben con una sonrisa y un sincero apretón de manos.

Los que me cuentan sobre todo lo que les pregunto, o los que sin pedirlo lloran conmigo por lo que les ha sucedido.
Los que me dicen que me quieren, o los que con una sonrisa transmiten más de lo que pueden.
Con los que nunca peleo, o con los que a veces riño.

La verdad es que puede haber muchas clases de amigos, … pero solamente cuento en mis manos a los que aún conociendo mis sentimientos, mis pensamientos, mis fantasías, mis alegrías, mis éxitos y mis fracasos, confían en mí y sobre todo me aceptan como soy, sin cuestionamientos, ni reproches, simplemente se limitan a decir:

 ”Esa que va allí es mi AMIGA”

nbas

Quisiera saber si

Sábado, Agosto 1st, 2009

No me interesa saber a que te dedicas. Quiero saber qué es lo que añoras y si te atreves a soñar o alcanzar lo que tu corazón ansía.

No me interesa saber que edad tienes Quiero saber si te arriesgarás a parecer una loca por amor, por tus sueños, por la aventura de estar viva.

No me interesa saber que planetas están cuadrando tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena. Si has estado abierta a las traiciones de la vida. O te has vuelto marchita y cerrada por miedo a más dolor.

Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuya o mío, sin moverte para esconderlo, diluirlo o arreglarlo.

Quiero saber si puedes estar con alegría, tuya o mía, y si puedes danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de los dedos de tus manos y de los pies, sin advertirnos de ser cuidadosos, ser realistas o recordar las limitaciones de ser humano.

No me interesa si la historia que me estás contando es verdad, quiero saber si puedes desilusionar a otros por ser sincera contigo mismo, si puedes resistir la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.

Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.

Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos, y si puedes nutrir tu vida desde la presencia de Dios.

Quiero saber si puedes vivir con fallas, tuyas y mías, y todavía pararte en la orilla del lago y gritar a la luna llena plateada…¡Si!

No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si te puedes parar después de una noche de pena y desesperación, débil y moreteado hasta los huesos, y hacer lo que necesita estar hecho para los niños.

No me interesa saber quien eres, ni porqué estás aquí. Quiero saber si te puedes parar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.

No me interesa dónde, qué, o con quién has estudiado, quiero saber si te sostienes desde adentro cuando todo se cae a tu alrededor.

Quiero saber si puedes estar sola contigo misma y si verdaderamente disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos de soledad.

Khalil Gibrán(1883-1931).

Lo más importante que hice en mi vida

Miércoles, Julio 22nd, 2009

Se que es un poquito largo, pero merece la pena leerlo, cuando me lo enviaron pense… es largo lo leo luego y ahora no me arrepiento de hacerlo, me hizo meditar mucho y tiene tanto de cierto…

——–

En cierta ocasión, durante una charla  ante un grupo de profesionales, me hicieron esta pregunta:

- ¿”Qué es lo más importante que ha hecho en su vida?”.
En mi calidad de ingeniero industrial, sabía que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre mi trabajo y entonces les respondí:

- “Lo más importante que he hecho en la vida, tuvo lugar el 8 de octubre de 1990.   Comencé el día jugando golf con un amigo mío al que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada me contó que su esposa y él acababan de tener un bebe.

Mientras jugábamos, llego el padre de mi amigo, que consternado, le dijo que al bebe se lo habían llevado de urgencia al hospital. En un instante, mi amigo se subió al auto de su padre y se marcho. Yo, por un momento, me quede donde estaba, sin saber que debía hacer. ¿Seguir a mi amigo al hospital?. Mi presencia allí, me dije, no iba a servir de nada, pues la criatura estará al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo hiciera o dijera iba a cambiar las cosas.
¿Brindarle mi apoyo moral?. Eso, quizás, pero tanto él como su esposa provenían de familias numerosas, y sin duda estarían rodeados de parientes, que les ofrecerían el apoyo necesario. Lo único que haría yo seria estorbar. Así que decidí ir mas tarde al hospital a visitar a mi amigo. Al poner en marcha mi auto, me percate que mi amigo había dejado su camioneta con las llaves puestas, estacionada junto a las canchas.

Decidí pues, cerrar el auto e ir al hospital a entregarle las llaves. Como supuse, la sala de espera estaba llena de familiares. No tardo en presentarse un médico, que se acerca a la pareja y, en voz baja les comunica que su bebe había fallecido. Los padres se abrazaron y lloraron, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y el dolor. Al verme mi amigo, se refugió en mis brazos y me dijo:

“Gracias por estar aquí”.

Durante el resto de la mañana, permanecí sentado en la sala de urgencias del hospital, viendo a mi amigo y a su esposa sostener en brazos a su bebe y despedirse de el. Esto, es lo más importante que he hecho en mi vida”, y aquella experiencia me dejo tres enseñanzas:

Primera: Lo más importante que he hecho en la vida, ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer. Nada de lo racional que aprendí en la universidad, ni en el ejercicio de mi profesión, me sirvió en tales circunstancias. A dos personas les sobrevino una desgracia y lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar. Pero estar allí, era lo principal.

Segunda: aprendí que al aprender a pensar, casi me olvido de sentir.

Tercera: aprendí que la vida puede cambiar en un instante. Así pues, hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo real, y olvidamos que perder el empleo, sufrir una enfermedad grave o un accidente y muchas de otras cosas mas, pueden alterar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos.

Desde aquel DIA, busqué un equilibrio entre el trabajo y la vida: aprendí que, ningún empleo compensa perderse unas vacaciones, romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia.

Y aprendí que lo mas importante en la vida, no es ganar dinero, ni ascender en la escala social, ni recibir honores. Lo más importante en la vida, es el tiempo que dedicamos a cultivar una amistad.

POR ESO A DIOS LE AGRADEZCO:

-Por mis hijos que NO limpian sus cuartos, pero están viendo la tele, porque significa que están en casa y no en las calles.
-Por los rebajos en mi sueldo, porque significa que estoy trabajando.
-Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuvimos rodeados de seres queridos.
-Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo mas que suficiente para comer.
-Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al sol.
-Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar, cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa.
-Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que tenemos libertad de expresión.
-Por que no encuentro estacionamiento, porque significa que tengo auto.
-Por los gritos de los chicos, porque significa que puedo oír.
-Por la ropa que tengo que lavar y planchar, porque significa que me puedo vestir.
-Por el cansancio al final del día, porque significa que fui capaz de trabajar duro.
-Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque significa que !!Estoy vivo!!.
-Y finalmente, por la cantidad de mensajes que recibo, porque significa que tengo amigas y amigos que piensan en mi.

Cuando pienses que todo en la vida te va mal, lee esto otra vez.

Desconozco el autor

Amiga de verdad

Miércoles, Julio 22nd, 2009

Amig@….

Trátame con pureza; no me catalogues, no soy un objeto.

No me etiquetes, no soy mercadería.

No me juzgues, no soy tu reo.

No me acuses, no eres mi fiscal.

No me condenes, no eres mi juez.

No me enmarques, no soy espejo ni cuadro.

No me definas, soy un misterio.

No me minimices, soy más compleja de lo que crees.

No me divulgues, no soy un producto o una cosa.

No me vulgarices, soy alguien muy especial.

No me apuntes, no soy un blanco de tiro.

No me idolatres, no soy un ídolo.

No me calumnies, tengo el derecho a la verdad de los hechos.

No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.

No me esquematices, soy más libre de lo que te imaginas.

No creas demasiado en mí, soy falible.

No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.

Recuerda siempre que:

Soy gente como tú.  Soy humana como tú. Soy limitada como tú.  Soy hija de Dios como lo eres tú.

Trátame como gente y como hermana y serás para mí aquello que no lograste ver en mi persona:

Una amiga de verdad!!

nbas

Recordando

Miércoles, Marzo 18th, 2009

Aunque han pasado muchos años, nunca he olvidado a aquellos encantadores hermanos gemelos, mis amigos gordos de la escuela que ya no sé de ellos.

Doménico, era juguetón, bromista, risueño, nuestro Gordo Alegre. En cambio, César, era callado, melancólico, solitario, nuestro Gordo Triste.

A donde iba el Gordo Alegre, atrás de él, siempre lo seguía el Gordo Triste.

Al Gordo Alegre le encantaba el fútbol. Todas las tardes, a la hora de salir de la escuela, corríamos con él hacia un parque inmenso para jugar emocionantes partidos hasta el anochecer. Y por supuesto, detrás de nosotros, corría pesadamente el Gordo Triste.

-¡Al arco los gordos!- gritábamos y el Gordo Alegre, que era un excelente arquero, hacía su arco con dos piedras grandes y prometía que nadie le haría un gol.

-¡Tapa en el otro arco!- siempre le decía al Gordo Triste. Pero él nunca tapaba. Prefería sentarse en una banquita y ver, en silencio, lo bien que tapaba su hermano.

¡Y cómo tapaba Doménico! . Con sus buenos reflejos, qué bien se las arreglaba para atajar tremendos cañonazos y cabezazos, tiros libres y penales. Apenas le hacían uno que otro gol cuando ya estaba demasiado cansado.

Pero un día, ya no quiso ser arquero. Soñaba con ser delantero y anotar muchos goles. Pero con los 100 kilos que pesaba, era muy difícil.
Entonces, decidió bajar de peso.

-No, Mami. Solo quiero dos panes. Desde ahora bajaré de peso- le dijo a su madre cuando ella le sirvió los 10 panes que todos los días se comía. Ella se asombró y lo felicitó por su decisión.

Dejó de comer hamburguesas, pizzas, mantequilla, tamales, dulces y otras cosas que hacían engordar. Y en su lugar, comía más verduras y frutas. Y mucha agua mineral en vez de gaseosas.

- Tú también has lo mismo, César- le decía la madre al Gordo Triste. Pero él, sin oir consejos, se iba silencioso y cabizbajo a su cuarto.

Al ver que Doménico bajaba de peso poco a poco, se preocupó de que pronto sería el único gordo del colegio y ya no sentiría la calurosa compañía de la gordura del Gordo Alegre.
A los pocos meses, Doménico ya no era nuestro Gordo Alegre. Lucía esbelto y podía correr más que antes. Entonces, empezó a jugar de delantero y anotaba muchos goles con gran destreza y agilidad. Con sus fenomenales goles, se volvió en la estrella y héroe de nuestro salón en los campeonatos del colegio.

-¡Tres hurras por Doménico, Jiji, rráaa, jiji, rráaa, jiji, rráaa!- coreábamos mientras lo cargábamos en hombros en las tardes victoriosas.

¿Y el Gordo Triste? ¡Oh, pobrecito nuestro Gordo Triste! César se tornó más triste que nunca. Cuando corríamos con Doménico hacia el parque, ya él no podía alcanzarnos. Se quedaba muy pero muy detrás de nosotros.

A las pocas semanas, cuando llegaron las vacaciones, César empezó a sentirse terriblemente sólo ya que Doménico paraba jugando por equipos de otros barrios.
El Gordo Triste ya no quería salir a ninguna parte. Se la pasaba armando rompecabezas en su cuarto y observando a las hormigas que trepaban las paredes.

Hasta el apetito perdió.
-¿Qué tienes, hijo, que no has probado ni un bocado?- le decía su preocupada madre, al ver que había dejado toda la sopa y el arroz con pato que tanto le gustaba. Pero el Gordo Triste, sin responder, como siempre, se refugiaba pensativo en su cuarto, extrañando al hermano ausente que casi no lo veía en casa.

Hasta que un día la madre le contó a Doménico lo que estaba pasando con César. Presuroso, Doménico fue a buscar al Gordo Triste a su cuarto pero no lo encontró. Fue al lavadero, al baño, a la cocina, al corredor, al jardín y nada. Entonces, lo encontró hablando de su mala suerte a los patos y gallinas en el corral que estaba detrás de la casa.

-Hermanito- le dijo Doménico y lo abrazó.
El Gordo Triste rompió a llorar largamente.

-¿Por qué me has dejado sólo?- balbuceaba, quejándose de sus penas, que ahora ya nadie lo defiende cuando lo molestan por las calles por ser el único gordo.

-Perdóname, hermanito. Pronto, nunca más estarás sólo- dijo Doménico, secándose las lágrimas que no pudo evitar y prometiéndole mil cosas y llevándolo a la mesa para almorzar juntos.

Desde entonces, Doménico decidió volverse gordo como antes. Comía muchos dulces, tamales, mantequilla, pizzas y hamburguesas. Y no uno sino diez panes. Y muchas gaseosas.
Y cuando volvimos a la escuela, Doménico ya era otra vez nuestro Gordo Alegre, para alegría del Gordo Triste.

A donde iba el Gordo Alegre, el Gordo Triste lo seguía más contento que nunca.
-¡Al Arco los gordos!- gritábamos como siempre al llegar al parque. El Gordo Triste, un poquito menos triste que antes, entonces nos prometía que pronto se prepararía para tapar.
De vuelta en el arco, el Gordo Alegre, como antes, atajaba sensacionalmente los tremendos cañonazos que le disparábamos. El Gordo Triste, como nunca, esbozaba una leve sonrisa y hasta aplaudía lo bien que tapaba su hermano.

Después de cada partido, con los uniformes embarrados y los zapatillas desbaratadas, todos volvíamos a nuestras casas con las piernas y las cinturas adoloridas. Los vencedores, orgullosos, con los pechos henchidos de la paliza que le dieron al equipo rival, y los perdedores, refunfuñando y jurando cobrarse la revancha para el día siguiente.

Y a mí, cómo me gustaba ver a los inolvidables Gordos alejándose con sus traviesas siluetas robustas por el puentecito que conducía a su hogar. Brincando abrazados y felices en su fraternal gordura, hasta desaparecer ambos por los horizontes rojizos de las tardes ancianas.

Me lo envio una amiga y se los comparto

Me interesa saber

Viernes, Marzo 13th, 2009

No me interesa saber a que te dedicas. Quiero saber qué es lo que añoras y si te atreves a soñar o alcanzar lo que tu corazón ansía.
No me interesa saber que edad tienes. Quiero saber si te arriesgarás a parecer una loca por amor, por tus sueños, por la aventura de estar viva.
No me interesa saber que planetas están cuadrando tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena. Si has estado abierta a las traiciones de la vida. O te has vuelto marchita y cerrada por miedo a más dolor.
Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuya o mío, sin moverte para esconderlo, diluirlo o arreglarlo.
Quiero saber si puedes estar con alegría, tuya o mía, y si puedes danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de los dedos de tus manos y de los pies, sin advertirnos de ser cuidadosos, ser realistas o recordar las limitaciones de ser humano.
No me interesa si la historia que me estás contando es verdad, quiero saber si puedes desilusionar a otros por ser sincera contigo mismo, si puedes resistir la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.
Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos, y si puedes nutrir tu vida desde la presencia de Dios.
Quiero saber si puedes vivir con fallas, tuyas y mías, y todavía pararte en la orilla del lago y gritar a la luna llena plateada…¡Si! No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si te puedes parar después de una noche de pena y desesperación, débil y moreteado hasta los huesos, y hacer lo que necesita estar hecho para los niños.
No me interesa saber quien eres, ni porqué estás aquí. Quiero saber si te puedes parar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.
No me interesa dónde, qué, o con quién has estudiado, quiero saber si te sostienes desde adentro cuando todo se cae a tu alrededor.
Quiero saber si puedes estar sola contigo misma y si verdaderamente disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos de soledad.

Khalil Gibrán

La verdadera amistad

Lunes, Febrero 2nd, 2009

La verdadera amistad no se ve con los ojos, se siente con el corazón cuando existe confianza, comprensión, secretos, lealtad y momentos compartidos.

La amistad es un sentimiento que raramente se encuentra en la vida, pero cuando se la halla causa un profundo impacto en nuestro bienestar, nuestra fortaleza y nuestro carácter.

Cuando dos personas han compartido sus sentimientos, sus sueños, pensamientos y temores; cuando han abierto sus corazones…

Cuando dos personas se conocen lo suficiente como para descubrir la tristeza oculta detrás de una sonrisa o la felicidad en el brillo de los ojos…

Cuando han compartido tantas risas, y cuando el dolor del otro en ocasiones provoca lágrimas; cuando dos personas creen una en la otra y siempre son sinceras entre sí.

Cuando ambas confían mutuamente en la verdad siempre presente en ellas, puedes tener la seguridad que comparten una amistad para toda la vida.

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Anónimos con el Autismo

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Anominos con el autismo

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