¿Qué es orar?
Orar es hablar con Dios de manera abierta y directa.
Se ora en virtud de mil propósitos, pero cuando se ora con el corazón abierto a la respuesta de Dios, sea un sí o un no, entonces se ora de verdad; ya que se está dispuesto a aceptar la voluntad de Dios, cualquiera que ésta fuese.

A menudo se ora por peticiones de suma importancia para nosotros y esperamos que Dios las conteste de manera afirmativa, pero tenemos que aprender a apreciar el No de Dios. Cuando Dios dice No es porque, a la verdad, no es lo que más  nos conviene.

Cuando Dios guarda silencio ante una petición, tal vez está queriendo decir:
“No, no mi hijo por ahora eso no es lo que te conviene”.

En ciertas  ocasiones solemos orar por un amor, un empleo, un hijo, etc, y Dios en su infinito amor, mira nuestra condición y sabe a ciencia cierta de qué cosa tenemos necesidad y nos responde conforme a su conocimiento ya que somos hechura suya. El conoce nuestro corazón, y nuestro sentir más profundo.

Es cierto que nuestro Padre Celestial conoce nuestras necesidades y que antes que esté la palabra en nuestras bocas, El las sabe, pero a Dios le agrada que vengamos a El en peticiones, que como hijos a padre nos dirijamos a El.

Hay ocasiones en la vida del ser humano, en que se suele orar con desesperación por alguna situación o pena que se esté pasando. Pero, en otras ocasiones, se ora con esa calma, con esa certeza de que Dios está ahí, presto y dispuesto a ayudarnos y velar por nosotros pese a cualquier circunstancia.

Hay que tener bien claro que Dios siempre contesta las peticiones, ya sea sí o no, o simplemente guardando silencio; del modo que sea, es una respuesta de Dios hacia nosotros, pues El nunca nos ignora.

La oración es un arma poderosa y valiosísima para cualquier ser humano que la practique. Es esa llave que abre las puertas del mismo corazón de Dios; es esa llave que abre los cielos y baja la bendición hasta que sobreabunda. Esa es, a mi entender,  la verdadera esencia de una oración sincera, de un corazón que se derrama ante Dios sin reservar nada.

Hay tres pasos importantes para que una oración sea recibida y contestada por Dios en la medida que El estime necesario para nosotros:

El corazón arrepentido; La verdadera necesidad; Una Fe inquebrantable. De todos modos, la respuesta de Dios para nosotros será siempre lo que mejor nos conviene.

nbas