¡Aleluya, Cristo Resucitó!
Domingo, abril 4th, 2010La vida triunfó sobre la muerte para siempre. La resurrección de Jesús es el acontecimiento central de la historia de la salvación. El Calvario no fue el último acto de la obra del Señor. La cruz y la muerte de Jesús condujeron a su resurrección.
Las armas victoriosas de Jesús son el amor, la humildad y la obediencia. Como todos sabemos el enemigo arrogante, por matar al Siervo Doliente quedó el mismo vencido.
La resurrección es, sobre todo, la confirmación de todo cuanto Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano, hallan su justificación en Cristo resucitado, Él nos ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina.
Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.
Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.
La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostremos al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.
La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.
Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.
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