Calendario
septiembre 2009
L M X J V S D
« ago   oct »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Bitacoras.com
Sigueme en Twitter

Archive for septiembre 15th, 2009

Vivir sin máscaras

Martes, septiembre 15th, 2009

Hoy recuerdo mi niñez, a mis amigos, mis maestros, no necesitaba de más libertad pues la tenía, tampoco necesitaba mentir, mis padres eran excelentes amigos a los que les podía confiar el más mínimo detalle, sin embargo voy creciendo y veo a mucha gente con tremendas fachadas en su personalidad que le impide tener una vida sencilla, plena de alegría, de frescura, de amor, de entrega y de un deseo inmenso de servir a los demás para vivir siempre.

Así, pasa en muchos matrimonios, adornan su “felicidad” con una tremenda fachada para dar la impresión de que todo marcha muy bien, y uno se pregunta ¿a quién engañan?, sencillamente a nadie, los engañados son los que se disfrazan por el día para ocultar lo que sucede de noche.

He tratado de vivir sin mascaras ni fachadas y he logrado ser feliz, enfrento las peores situaciones con una confianza plena en mi Padre, bueno, solicitándole que me haga sencillo y honesto. Sencillo para compartir con los demás y honesto para sentirlos de igual a igual.
Cuando se actúa así las fachadas sobran, y la gente no se fijará en nuestra belleza física, sino en la dulzura de nuestro corazón.

nbas

Olor a LLuvia

Martes, septiembre 15th, 2009

Un frió viento de marzo danzaba al final de una noche en Dallas cuando el médico entro a la pequeña habitación donde se encontraba Diana Blessing.
Aun aturdida por la cirugía, su esposo David sostenía su mano mientras se daban ánimo para las últimas noticias. Esa tarde del 10 de marzo de 1991, una serie de complicaciones obligó a Diana, con tan solo 24 semanas de embarazo, a someterse a una cesárea de emergencia para dar a luz a la nueva hija de la pareja, Danae Lu Blessing. Con 12 pulgadas y pesando solo una libra y nueve onzas,ellos ya sabían que era una niña precariamente prematura. Aun asi, las suaves palabras del médico cayeron como bombas:

-”No creo que lo logre” dijo, tan amablemente como pudo.
-”Solamente hay un 10% de posibilidades de que sobreviva la noche y aun cuando, si por alguna escasa posibilidad lo logra, el futuro para ella podría ser muy cruel”.

Pasmados e incrédulos, David y Diana escuchaban a medida que el doctor describía los problemas devastadores a los que Dana se enfrentaría si lograba sobrevivir. Ella nunca podría caminar, nunca podría hablar, probablemente sería ciega y estaría ciertamente propensa a otras condiciones catastróficas como parálisis cerebral, retardo mental y así y asi…

-”No! No!” – era todo lo que Diana podía decir.

Ella y David, junto con su hijo de 5 años, Dustin, habían soñado desde hace mucho con el día en que vendría una hija para que fueran una familia de cuatro. Ahora, en cuestión de horas, ese sueño se desvanecia.

Durante las obscuras horas de la mañana, mientras la vida de Danae dependía del mas delgado hilo, Diana despertó sobresaltada de su sueño, con una creciente determinación de que su pequeñísima hija viviría y viviría para convertirse en una niña saludable y feliz.

Pero David, completamente consciente y escuchando los horrendos detalles sobre las posibilidades de que su hija dejara con vida el hospital, mucho menos saludable, supo que debía confrontar a su esposa para lo inevitable. David entró y dijo que necesitaba que hablaran sobre realizar los arreglos del funeral.

Diana recuerda “Me sentí tan mal por el porqué estaba haciendo todo lo posible para tratar de incluirme en lo que estaba ocurriendo, pero yo no escuchaba, no podía escuchar” Y dije:

-”No, eso no va a suceder, de ninguna manera!!! No me interesa lo que digan los doctores, Danae no va a morir!… Un día simplemente ella estará bien y vendrá a casa con nosotros!”.

Como si la determinación de Diana le diera deseos de vivir, Danae se pegó a la vida, hora tras hora, con la ayuda de cada máquina y logrando que su cuerpecito en miniatura pudiera resistir.

Pero a medida que esos primeros días pasaban, una nueva agonía llegó para David y Diana. En vista de que el sub-desarrollado sistema nervioso de Danae se encontraba esencialmente “en crudo”, el mas ligero beso o caricia únicamente intensificarían su incomodidad, de manera que ni siquiera podían arrullar a su pequeña bebita contra sus pechos para ofrecerles la fuerza de su amor.

Todo lo que podían hacer, mientras Danae luchaba sola bajo la luz ultravioleta en su confusión de tubos y cables, era orar para que Dios se mantuviera cerca de su preciosa niñita.

Nunca hubo un momento en que Danae súbitamente se fortaleciera. Pero a medida que las semanas pasaban, ella milagrosamente iba ganando una onza de peso aquí y una onza de fuerza allá. Finalmente, cuando Danae cumplió los dos meses de edad, sus padres lograron estrecharla en sus brazos por primera vez.

Y dos meses más tarde, aún cuando los doctores continuaban con gentileza pero implacablemente advirtiéndoles que sus oportunidades de sobrevivir, mucho menos de llevar una vida normal, estaban próximas, Danae salió del hospital y fue a casa, justo como su madre lo predijo.

Hoy, cinco años mas tarde, Danae es una pequeña pero bulliciosa niña, con chispeantes ojos grises y un inextinguible entusiasmo por la vida.

Ella no muestra ningún signo de discapacidad mental o física. Simplemente, ella es todo lo que una niña puede ser y más,pero este final feliz esta lejos de ser el final de esta historia.

Una relampagueante tarde en el verano de 1996, cerca de su hogar en Irving, Texas, Danae estaba sentada en el regazo de su madre en las gradas de un parque local, donde el equipo de baseball de su hermano Dustin se encontraba practicando.

Como siempre, Danae estaba parloteando sin parar con su madre y algunos adultos que se encontraban sentados en un lugar cercano cuando súbitamente guardo silencio.

Rodeando su pecho con sus brazos, Danae preguntó:

-”Mami, hueles eso?”

Olfateando el aire y detectando la cercanía de una tormenta, Diana contesto:

-”Si, huele como a lluvia”

Danae cerro sus ojos y nuevamente preguntó:

-”Hueles eso?”

Una vez más, su madre contesto:

-”Si creo que pronto estaremos mojados, huele a lluvia” .

Aún atrapada en el momento, Danae sacudió su cabeza, acarició sus delgados hombros con sus pequeñas manos y en voz alta anuncio:

-”No, huele a EL. Huele a Dios como cuando uno recuesta la cabeza en Su pecho”

Lágrimas arrasaron los ojos de Diana, mientras Danae felizmente brinco de su regazo para ir a jugar con los otros niños.

Antes de que la lluvia cayera, las palabras de su hija confirmaron lo que Diana y todos los miembros del resto de la familia Blessing siempre supieron, por lo menos dentro de sus corazones.

Durante esos largos días y noches de sus primeros dos meses de vida, cuando sus nervios eran demasiado sensibles para que ellos pudieran tocarla, Dios sostenía a Danae en Su pecho y era Su amoroso aroma lo que ella recordaba tan bien.

Enlázame

Anónimos con el Autismo

Clikea el gráfico

Obsequio de Maite

Anominos con el autismo

******

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin