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Archive for septiembre 11th, 2009

Nuestro viaje en el tren de la vida

Viernes, septiembre 11th, 2009

La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros…

Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, creemos que siempre viajarán a nuestro lado…  Pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos seguir el viaje, de pronto nos encontraremos sin su compañía y su amor irreemplazable…

No obstante, muchas otras personas que nos serán muy especiales y significativas, se irán subiendo al tren de nuestra vida…  Nuestros hermanos, amigos y en algún momento, el amor de nuestra vida…

Algunos tomarán el tren, para realizar un simple paseo… Otros durante su viaje pasarán por momentos de oscuridad y tristeza… Y siempre encontraremos quienes estén dispuestos ayudar a los más necesitados…

Muchos al bajar, dejan un vacío permanente… otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon sus asientos…

Es curioso ver como algunos pasajeros, aún los seres queridos, se acomodan en coches distintos al nuestro… Durante todo el trayecto están separados, sin que exista ninguna comunicación… 

Pero en realidad, nada nos impide que nos acerquemos a ellos si existe buena voluntad de nuestra parte…  De lo contrario, puede ser tarde y encontraremos a otra persona en su lugar…

El viaje continúa, lleno de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas…  

Tratemos de tener una buena relación con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor que tengan para ofrecer. En algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos… pero recordemos que nosotros también, muchas veces, titubeamos y necesitamos a alguien que nos comprenda.

El gran misterio para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado.

A veces pienso en el momento en el que me toque bajar del tren.

¿Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia…?

Separarme de los amigos que hice en el viaje, será doloroso y dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje.

Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran y permanecieran en este tren hasta la estación final.

Amigos…hagamos que nuestro viaje en este tren tenga significado, que haya valido la pena.

“Vivamos de manera que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje lindos recuerdos a los que continúan viajando en el Tren de la Vida”

FELIZ VIAJE!!!

El resultado de una mentira

Viernes, septiembre 11th, 2009

Les comparto una pequeña  historia … no imaginas el final….

Francisco invitó a su amigo Carlos a esquiar. Cargaron todo en su camioneta y se fueron a las montañas nevadas.
Apenas entraron en el pueblo más cercano, el tiempo empezó a ponerse mal.  El cielo se oscureció, empezó a soplar un fuerte viento, totalmente inesperado para esa época del año y las primeras gotas de aguanieve acompañadas por el fuerte viento sacudieron el vehículo.
En pocos minutos el temporal fue tan fuerte, que era imposible continuar con su viaje.

Sin saber muy bien que hacer, de pronto vieron a lo lejos las tenues luces de una casa.  Sin dudarlo, abandonaron la carretera y tomando un camino de tierra, enfilaron hacia la casa para pedir refugio.

Cuando llamaron a la puerta salió a recibirlos una mujer con los cabellos rubios ensortijados y húmedos, que aunque estaba vestida con unos pantalones de trabajo y un chaquetón demasiado grande para ella, no podía ocultar su esbelta figura. Era una mujer realmente hermosa.

Los hombres tímidamente le pidieron ayuda para poder refugiarse de la tormenta que ya les estaba azotando.
La mujer con una expresión dubitativa, les dijo:

 -Si es cierto, veo que esta noche vamos a tener una fuerte tormenta. Lo siento mucho, no puedo recibirlos en casa. Hace pocas semanas que falleció mi esposo y vivo sola. Si los dejo entrar temo que la gente hable de más y es algo que no deseo, ni me conviene.

-No se preocupe señora, dijo Francisco, entendemos su situación y no queremos causarle problemas. Quizás podría dejar que entremos con la camioneta en la caballeriza, y que nos refugiemos allí hasta que pase la tormenta. Nos iremos a primera hora de la mañana.

La señora aceptó, Francisco y Carlos se dirigieron al lugar y se acomodaron para pasar la noche. Por la mañana comprobaron que el tiempo había aclarado y al ver que en la casa estaba todo en silencio, con las ventanas cerradas, parecía no haber movimiento, se fueron y continuaron con su viaje.

Pasaron el fin de semana esquiando y disfrutando de las montañas, de la nieve, el paisaje y la compañía.

Nueve meses después, Francisco recibió una carta certificada enviada por un estudio jurídico. Después de pensar de quién podía tratarse, se dio cuenta que era de los abogados de aquella atractiva viuda que habían conocido aquel fin de semana, cuando fueron a esquiar a las montañas.

Subió a su camioneta y se fue a casa de su amigo Carlos.

-Carlos, quiero saber algo, le dijo:

- ¿Te acuerdas de aquella viuda tan agradable y hermosa que nos permitió refugiarnos en la tormenta?

-Sí, me acuerdo, respondió de inmediato Carlos. Dime, aquella noche, mientras dormíamos en la camioneta ¿tu fuiste a la casa a verla?

Un poco nervioso Carlos confesó:

 -Sí Francisco, lo hice.

-¿Por casualidad le diste mi nombre, haciéndote pasar por mí y le diste mi dirección como si fuera la tuya?– preguntó Francisco con voz incrédula.

Carlos enrojeció:

 -Sí, lo siento amigo. Ella me preguntó y yo no sabía que decirle, entonces encontré la tarjeta que tu me habías dado con tu nueva dirección y sin pensarlo demasiado, se la di.  Francisco, entiéndeme. Tú no tienes compromisos, vives solo, estas soltero y pensé que si la situación se complicaba, tu podrías salir airoso del problema. P ero ¿Por qué me preguntas todo eso? ¿Pasó algo?

-Si, ella murió el mes pasado y me ha dejado toda su fortuna. Gracias por darle mi tarjeta.

******

“Seguramente al leer esta historia pensaste que el final iba a ser diferente, lo mismo me ocurrió a mí, pero este relato nos muestra la fragilidad de nuestros pensamientos, lo que sucede con las mentiras y como a la largo del tiempo, la vida premia a las personas honesta”

nbas
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