Hija predilecta
Miércoles, julio 29th, 2009Cuando nació mi primera hija, la quería tanto que casi me dolía. Tontamente llegué a pensar que no iba a poder querer tanto a nuestro próximo hijo, o que tendría que dividir mi amor entre los dos para ser justa. Pero cuando nació nuestra segunda hija descubrí con alegría que la amaba tan intensamente como a la primera, aunque de una manera única.
Ese descubrimiento me recordó que nuestro gran Dios es capaz de amar a cada uno de sus hijos totalmente sin quitarle amor a ninguno, porque ama a cada uno de manera única. Por tanto, todo creyente que pide ayuda a Dios la recibirá tan completamente como si nadie más necesitara su atención.
En respuesta a todas las personas que me dicen que no actue como si fuera una hija predilecta de Dios, les puedo decir lo que una vez escuché a un sacerdote decir:
“¡Claro que Dios tiene predilectos! ¡Todos somos sus predilectos!” Como hijos suyos podemos estar seguros de su atención y amor.
nbas









