Si hay cambio, cambia tú también
Viernes, julio 17th, 2009Contaba Charles de Foucald una narrativa que me entusiasmo sobre esa capacidad de adaptación, hablando precisamente de pescadores y de actitudes:
“Cuentan que existía en algún lugar del planeta un hombre que era un experto en las artes de pesca: tenía su caña especial, contaba siempre con la mejor carnada, tenía ubicado el mejor lugar en la ribera en donde conocía que se encontraba un rico banco de peces y poseía las técnicas necesarias para conseguir siempre el mejor pescado. Se ufanaba este hombre diciéndole a propios y extraños: “Yo saco los pescados hasta de donde no existen”. Y, la verdad es que, nadie podía decir lo contrario de este maestro pescador.
Un buen día, llegó a aquella zona un invierno extraordinariamente frío. Cayó la nieve copiosamente y las tierras y las hierbas del campo se congelaron. Cuando pasó la etapa más cruda de aquel invierno el deshiele de las regiones provocó que el río fuera en crecida ante el afluente de las copiosas aguas. Esto provocó que el río socavara algunas regiones de la ribera y que se modificara el trazo caprichosamente accidental del mismo río. Al final de aquel invierno el río había cambiado de cauce.
Nuestro personaje un día se alistó para ir de pesca y se fue directamente hacia donde estaba su roca: se sentó sobre ella, sacó su caña especial, utilizó su mejor carnada y puso en práctica sus técnicas inmejorables.
Solamente que se topó con una dificultad: El río se había desviado varios metros de allí y el lugar en el que caía el anzuelo solamente tenía piedras. Aquel hombre se decía a sí mismo: “es aquí en donde están los mejores peces y es aquí en donde los tengo que encontrar”. Y ahí estaba aquel hombre ingenuo que presumía de sacar los peces hasta de donde no los hubiera, viviendo y muriendo de lo que un día llegó a ser y que nunca volverá a regresar.
Termina diciendo:
“Si el río ha cambiado de cauce, cambia tu también”.
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