Calendario
abril 2009
L M X J V S D
« mar   may »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
Bitacoras.com
Sigueme en Twitter

Archive for abril 8th, 2009

Consumo, luego existo

Miércoles, abril 8th, 2009

Es posible que si me pregunto: ¿soy yo un consumista? al menos, lo pondré en duda.

Pero, si en vez de preguntarme me miro a mí mismo, observo las ansias de mi corazón, termino por convencerme de que, yo formo parte de esa nueva religión que se llama “el consumo”.

La predicación del Evangelio está siendo reemplazada por los “anuncios publicitarios”. Y los oyentes y videntes de la publicidad, son ciertamente mucho más que los oyentes de la Palabra de Dios.

Por mucho que escuchemos la Palabra de Dios, como que no se nos pega al alma. Como que no logra entrar en nuestros oídos. Termina la Misa y salimos tan limpios como cuando entramos. Como que el anuncio evangélico no nos ha salpicado demasiado. Sin embargo, salimos de delante del Televisor y es posible que un ansia nueva se haya prendido en nuestro espíritu. Una nueva necesidad se nos ha pegado al alma.

No sé cuánto podrán cambiarnos las tres lecturas de la Misa dominical, incluida la Homilía y cuanto influirán luego, en nuestro comportamiento en la vida. Sin embargo, la publicidad del “consumo”,  de una u otra manera nos deja tocados en el alma. Tarde o temprano, terminamos por vestir como nos han dicho, terminamos por beber lo que nos han ofrecido, terminamos por cambiar nuestro champú por el que nos han metido por los ojos, terminamos por usar ésta o aquella marca que nos identifica como actuales y modernos. Nos iba bien con lo que teníamos. Pero la carga publicitaria nos fuerza a cambiarlo todo por otro que, posiblemente sólo se diferencie en la  “etiqueta”.

No sin cierto humor negro se ha dicho que, “las nuevas catedrales son los grandes centros comerciales”, las “nuevas Iglesias son las nuevas firmas comerciales”, y las “nuevas eucaristías” son las largas colas delante de la “máquina registradora”.

Yo no sé si todo esto será realmente verdad del todo. Pero bastaría con que cada uno miremos un poco por dentro nuestro corazón y veamos lo que desea y lo que “necesita”. Tampoco estaría mal ver “cuánto nos duran las cosas” y cuándo las declaramos ya “fuera de temporada”, y por tanto fuera de uso.

Con frecuencia observo la ropa que suelen enviarnos, desde afuera, para repartir entre la gente necesitada. Y confieso que hay vestidos, sacos, pantalones, camisas, que uno duda de si estarán sin estrenar, o simplemente les “ha pasado la temporada” y han caído en desuso. Con frecuencia, trato de examinarme a mí mismo y preguntarme: ¿cuántas de mis “necesidades” son reales y cuántas “me las voy creando artificialmente”.

Descartes dijo: “Pienso, luego existo”. ¿No podríamos modificar el aforismo cartesiano y cambiarlo por: “consumo luego existo”?

- Consumo amor: luego existo.
- Consumo sexualidad: luego existo.
- Consumo trapos: luego existo.
- Consumo cosas: luego existo.

Que el pensamiento  y el pensar manifiesten mi existencia, me parece bueno. Pero que la razón de mi existir sea el “consumir cosas” ¿no es empequeñecerme a mí mismo? No pueden ser las cosas las que me hagan a mí, sino yo quien haga a las cosas.

La cuaresma comienza en el desierto

Miércoles, abril 8th, 2009

Es fácil decir “yo creo en Dios” resulta demasiado fácil. Porque lo importante es en qué Dios creemos.

Con mucha frecuencia ciertas dudas sobre Dios no son reales. Lo real es la idea que tenemos de Dios o en qué Dios decimos creer.

Tenemos la idea de un “Dios bombero”, que suele ser muy frecuente. Un Dios al que acudimos cuando tenemos problemas.

Un Dios “agencia de empleos”. Le he pedido a Dios que dé trabajo a mi marido y no me ha escuchado.

Un Dios a quien “le he pedido a Dios que me mande un buen hombre”. Yo no sabía que Dios tenía una agencia matrimonial como esas que aparecen ahora en Internet ¿busca usted pareja?

Un Dios “médico”, que me sane de todas mis enfermedades.

Se trata de una mentalidad de un Dios “utilitarista”. De un Dios “soluciona problemas”.

Creo que las tentaciones de Cristo también son una tentación sobre el verdadero sentido de Dios, aunque Marcos no hace referencia alguna.

¿Cuál es nuestro verdadero Dios? ¿Un Dios para vivir mejor o un Dios que nos soluciones nuestros conflictos y problemas?

Resulta curiosa la narración de Marcos. Habla sencillamente de desierto. Pero Marcos vincula la tentación o desierto con el Bautismo. En el Bautismo Jesús fue como ungido por el Padre para la misión. Y ahora es el mismo “Espíritu el que empujó a Jesús al desierto”. Marcos no habla de ayunos, pero sí de que fue tentado por Satanás, sin especificar más la realidad de las tentaciones. Y de inmediato Jesús hace el primer anuncio: “Convertíos y creed la Buena Noticia”.

Las tentaciones de Jesús plantean un doble problema: el problema del hombre y el problema de Dios.

En el Bautismo Jesús se identifica con todos los pecadores. En el desierto, Jesús se identifica con esa condición humana de la tentación. El hombre desde siempre lleva dentro de sí esa ambigüedad: gracia y pecado, fidelidad e infidelidad. Y Jesús quiere identificarse con el hombre en esa lucha interior de fidelidades e infidelidades. Comienza por tocar el fondo del corazón humano. Aquello que decía Pablo: “se lo que debo hacer y hago lo que no debo”. Jesús también debió vivir esa lucha interior de cada hombre. Y la vivió hasta el final de su vida: “Si eres Hijo de Dios baja de la Cruz”.

Y es también el problema de Dios. ¿Cómo tiene que manifestarse Dios al hombre? Y cuál es el verdadero sentido de Dios en la vida de los hombres.

Y la peor de las tentaciones está precisamente en deformar la imagen de Dios en su corazón. Porque cada vez que deformamos la imagen de Dios estamos deformando nuestra fe y estamos deformando a Dios mismo.

La tentación, en sí misma, no es pecado. Es sencillamente una lucha interior donde cada uno de nosotros nos definimos de cara a nosotros mismos y de cara a Dios. Por eso, al comenzar esta cuaresma debiéramos asumir como tarea un doble cuestionamiento. ¿Cómo vemos nosotros al hombre? O mejor, ¿cómo nos vemos a nosotros mismos en nuestro núcleo interior, ahí donde cada uno se define a sí mismo? Y ¿cómo vemos nosotros a Dios? ¿Qué idea tenemos de él? Porque es posible que muchos de nosotros llevemos dentro una imagen deformada de Dios. Un Dios que convierte las piedras en panes o un Dios que quiere tener el poder sobre todo.

Por eso Marcos, desde un principio nos hace una doble invitación: invitación al cambio, invitación a la conversión y la invitación a creer en el Evangelio como Buena Noticia de Dios. La Cuaresma es un camino de éxodo. El éxodo de salir de nosotros mismos, de nuestras esclavitudes para ponernos en camino hacia la Pascua. Por eso Jesús mismo es empujado por el Espíritu al desierto, lugar de éxodo y lugar de lucha y lugar de esperanza en lo nuevo.

Clemente Sobrado C. P.

La Cruz de cada día

Miércoles, abril 8th, 2009

1.- No vivas recordando las cruces de tu pasado. Algunos se pasan la vida recordando lo triste que ha sido su vida, como si así cambiasen el pasado. Esas cruces ya las has vivido. Vive ahora las del presente. Así no tendrás que revivirlas mañana. Porque las cruces que se aceptan con generosidad se viven y se olvidan. No vuelven a doler más.

2.- Tampoco vivas imaginando las cruces del mañana. ¿Sabes cuáles van a ser? Además, Dios no te ha garantizado fuerzas para llevar las cruces de hoy y las de mañana juntas. Dios da las fuerzas necesarias para las cruces de cada día. Para las de mañana, tendrás que esperar a mañana. Vivir hoy las cruces del mañana  es llevar exceso de peso hoy. Y eso hay que pagarlo.

3.- Vive las cruces reales. No las imaginarias. Muchos tienen más cruces en la cabeza que sobre sus hombros. Pero como no saben ver la luz, siempre se están imaginando y soñando cosas. De las cruces de hoy podrás culpar a alguien. De las cruces imaginarias, tú serás el único culpable. ¿No crees que ya son suficientes las cruces de verdad, sin necesidad inventarte otras nuevas?

4.- Las cruces son para ser llevadas a hombros. Pero mejor si las llevas en el corazón. Te lo aseguro, Las cruces cuando se llevan con el corazón pesan mucho menos. El corazón tiene más resistencias que tus hombros, por muy forzudos que los tengas.

5.- Algo importante. No soluciones el problema de tus cruces echándolas encima de los hombros de los demás. Las cruces se llevan o te llevan. Pero tus cruces solo valen para ti. No están hechas a medida de los demás. Si estás de mal humor, ¿por qué tienen que pagar los demás? Si estás con rabia y furioso porque las osas te salieron mal, ¿qué culpa tienen los tuyos? Aguántate.

6.- Ah, un consejo. Las cruces no se miden ni se pesan. ¿Cómo sabes tú que tus cruces pesan menos que las del vecino? ¿Cómo sabes tú que las cruces de tu vecino son más llevaderas que las tuyas? ¿Por qué él camina feliz bajo su peso? Eso no es problema de la madera de la cruz que parece más liviana. Es que posiblemente él le ha puesto más ilusión, más esperanza, más corazón.

7.- Y otra cosa. No culpes a Dios de te envió ésta o aquella cruz y luego te pones a rezarle para que te la quite o cambie. Porque eso es como decirle que se equivocó contigo y que se corrija. Hay muchos que primero hacen a Dios culpable de sus cruces y luego cuando le rezan, lo hacen dudando. ¿Me hará caso? Bueno, si Dios me manda las cruces y luego me las quita pareciera estar jugando conmigo. Y Dios es muy serio.

Clemente Sobrado C.P.

Una cuaresma cristiana

Miércoles, abril 8th, 2009

¿Es que hay alguna otra cuaresma? Sí. Hay muchas cuaresmas.

La Cuaresma del que no hace nada ni se entera de que algo está pasando.

La Cuaresma del que se pone la ceniza y ahí terminó todo, con una cruz en la frente.

La Cuaresma del que cree que ha hecho algo más de penitencia, pero él sigue siendo el mismo.

La Cuaresma del que camina como todos los días pero nunca llega verdaderamente a la Pascua.

Bueno, hay tantas Cuaresmas como cristianos. Porque cada uno nos la guisamos a nuestro gusto y estilo. Y nos olvidamos que Jesús comienza la Cuaresma en medio de la oscuridad de la tentación. Una tentación que, de alguna manera, marca y señala nuestras propias tentaciones. El Evangelio de Marcos apenas hace sino señalar que “dejándose tentar por Satanás”, porque para Marcos lo fuerte está en que la tentación está en la línea del Bautismo de Jesús y por eso insiste en que “el Espíritu empujó a Jesús al desierto”.

Nuestra Cuaresma debiera estar marcada por tres líneas que no son nada nuevas, pero son siempre actuales. Oración, ayuno y limosna.

La oración

Como base para poder interiorizar el misterio que celebramos: nuestro propio éxodo camino de la Pascua. El camino del desierto no se puede hacer con pajaritos en la cabeza sino con la seriedad de quien quiere salir de sus propias esclavitudes y busca la libertad perdida.

El ayuno.

No como un gesto de penitencia, sino como una manera de compartir algo de lo nuestro con los demás. El privarnos de algo para que, los que no tienen tengan algo. No se trata del ayuno estético para adelgazar y conservar la línea, ni del ayuno amarrete que no come para tener más para el día siguiente, sino del ayuno que significa privarme de lo mío para compartirlo con los demás.

Chesterton escribía que muchos cristianos pedían ayuda a los “industriales y a los zoólogos o a los biólogos”.

A los industriales, les pedían que fabricaran unas enormes agujas para que pudieran pasar por ella todos los camellos.

A los biólogos, les pedían que lograsen una raza de camellos tan pequeños que pudieran pasar el ojo de la aguja.

Como ven, cada uno vemos las cosas como nos conviene, porque sencillamente nos cuesta meterle el diente al Evangelio.

La limosna.
Para ello la Cuaresma tiene que ser una Cuaresma marcada por dos elementos básicos y fundamentales del cristiano:

En primer lugar descubrir al otro, al hermano, al prójimo, con todas sus necesidades y problemas.

Y en segundo lugar, la limosna como la capacidad de privarnos de algo para compartirlo con el otro, el hermano, el prójimo.

Si la Cuaresma está marcada por la idea del Exodo, la salida de la esclavitud y el camino hacia la tierra de la libertad, entonces la Cuaresma ha de ser como una especie de Exodo personal y comunitario: la salida de nosotros mismos, de nuestros egoísmos y el camino hacia el hermano, el prójimo, el otro.

Y la limosna es la expresión de ese Exodo, porque es la manera de sacar las cosas del “egoísmo del tener” para llevarlas a la libertad de la liberación del otro que sufre.

Pero ello con la mirada puesta lejos, en el horizonte de la Pascua que es el final del éxodo, donde: la muerte se hace vida, donde el egoísmo se hace amor donde el otro se hace hermano. La Cuaresma como “peregrinación por el desierto de las necesidades, camino de los pobres y necesitados”. Pero tenemos que ser sinceros. No valen las trampas con el Señor.

Doy de lo que ya no me sirve o doy de lo que ya no necesito. La limosna tiene que dolernos un poco. Tiene que ser una “operación del bolsillo”, una “cirugía de nuestra billetera”. Y esto tenemos que hacerlo sin más anestesia que el amor que nos hace peregrinos hacia los pobres. Salir de nosotros mismos camino hacia los demás. Sacar la mano del bolsillo y extenderla hacia el hermano necesitado. Se puede salir de uno mismo pero sin dirección alguna. Aquí, este salir tiene una meta como la tiene toda peregrinación: nuestra meta tiene que ser el otro, el hermano. Un salir de nosotros para lograr algo fundamental que es el “encuentro”. Porque no se trata de tirarle en el sombrero unos centavos que nos estorban en el bolsillo, sino encontrarnos con él como persona y que este encuentro personal con el otro pueda llevarnos a todos al encuentro Pascual con el Otro que es Jesús resucitado.

Clemente Sobrado C.P

Enlázame

Anónimos con el Autismo

Clikea el gráfico

Obsequio de Maite

Anominos con el autismo

******

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin