La excelencia medida
Jueves, marzo 12th, 2009Durante muchos años me manejé con una frase de cabecera: “haz todo con excelencia”. O sea, hacer todo con mi mayor empeño de acuerdo a las capacidades y posibilidades del momento.
Afortunadamente, ya desde hace un tiempo corregí esa frase. Ahora prefiero tener como referencia lo siguiente: “haz con excelencia sólo aquello que sea verdaderamente importante”.
Leyendo a Ernie Zelinski encontré algunos párrafos con los que me siento identificada. y son los siguientes:
“Estar atareada es una de esas malas costumbres bendecidas por muchas empresas, instituciones educativas y por los medios de comunicación. En efecto, en la sociedad actual, si no estás extremadamente atareada y estresada no te consideran importante. Sin embargo, el grueso de la sociedad no acierta a ver que estar ocupada y ser productiva son dos cosas absolutamente distintas…
… La clave está en esforzarse al máximo en las cosas importantes y esforzarse menos en las cosas sin importancia…
…La vida es más fácil cuando invertimos en simplificarla la mitad de tiempo que invertimos en complicarla.
Así como no todo tiene el mismo valor para nosotros, no todo debe requerir el mismo esfuerzo. Vamos a pensarlo con un ejemplo:
Tenemos una persona afirmando que sus prioridades en la vida pasan por cuidar su vida espiritual, disfrutar de su familia y desarrollar determinado hobby. OK, muy bien.
Uno supone entonces que pondrá toda su energía en estas áreas. Pero no es así. Llega a su casa e invierte gran parte de sus fuerzas en que todas las habitaciones estén impecables y ordenadas. Pasaron las horas, se hizo de noche, no quedó todo como esa persona quería, se peleó con la familia por el desorden, se frustró, ni que hablar de recreación o comunión con Dios.
Por más que esta persona grite a los cuatro vientos sobre sus prioridades, algo no encaja. En su forma de vivir, lo que reflejó es que el orden estuvo por encima del disfrute de la familia.
A mí por ejemplo, me gusta el orden, pero hace unos años entendí que si empiezo el día dedicando tres horas a ordenar mi hogar, dejaré de lado la posibilidad de leer o escribir o dedicarme a los hobbies que mas me agradan. Así que puedo tener un orden razonable, pero poner más excelencia en lo que era la prioridad del día. Amigas, lo que te preocupa durante el día marca tus prioridades (más allá de lo que le digas a los demás). No te autoengañes. Cuida tu vida espiritual, los afectos y el trabajo realmente productivo. No todo requiere excelencia.
nbas









